La educación argentina empieza a estudiar su futuro: crean un instituto para analizar el impacto de la inteligencia artificial

Inteligencia artificial en educación: cómo usar la IA en el aula

La inteligencia artificial ya no solamente está siendo incorporada como una herramienta dentro de las aulas. También comenzó a ser estudiada como una tecnología capaz de modificar la estructura tradicional del sistema educativo.

En septiembre de 2026, la Academia Nacional de Educación anunció la creación de un instituto dedicado a estudiar el impacto de la inteligencia artificial y otras tecnologías emergentes sobre la educación.

El nuevo espacio fue denominado Instituto de Inteligencia Artificial para el Overtake Educativo y tendrá entre sus objetivos analizar cómo las nuevas tecnologías pueden modificar las formas de enseñanza, aprendizaje, evaluación y certificación.

La iniciativa parte de una pregunta diferente a la habitual.

Hasta ahora, gran parte del debate educativo se concentró en cómo introducir computadoras, plataformas digitales o inteligencia artificial dentro del modelo escolar existente.

El nuevo instituto propone analizar también qué podría ocurrir si las tecnologías comienzan a modificar la propia estructura mediante la cual las personas aprenden.

El concepto de “overtake educativo” utilizado por la Academia se refiere a la aparición de nuevas formas de aprendizaje que pueden comenzar a asumir algunas funciones tradicionalmente asociadas a las instituciones educativas.

Uno de los aspectos analizados es la posibilidad de utilizar sistemas de inteligencia artificial para ofrecer explicaciones, ejercicios o recorridos de aprendizaje adaptados a las necesidades de cada estudiante.

Esto podría modificar la forma en que los alumnos acceden al conocimiento.

Actualmente, una clase tradicional reúne a un grupo de estudiantes que recibe una explicación en un determinado horario.

Un sistema digital podría, en cambio, proporcionar contenidos diferentes dependiendo del nivel de cada persona.

Esto no significa que necesariamente vaya a desaparecer el aula tradicional.

El objetivo del instituto es investigar diferentes experiencias y determinar bajo qué condiciones estas tecnologías podrían contribuir al aprendizaje, la autonomía y la inclusión.

La evaluación también forma parte de la discusión.

Los sistemas digitales pueden registrar diferentes actividades realizadas por un estudiante y generar información sobre su trayectoria de aprendizaje.

Esto abre la posibilidad de complementar los exámenes tradicionales con un seguimiento más continuo.

Durante la presentación del instituto se planteó incluso la posibilidad de desarrollar un tipo de “pasaporte educativo” capaz de registrar los conocimientos y capacidades adquiridos por una persona a lo largo de su trayectoria.

Esta idea modifica la concepción tradicional del título educativo.

Actualmente, una persona obtiene una certificación después de completar determinado programa de estudios.

En un modelo basado en un registro permanente de competencias, podría existir mayor énfasis en lo que una persona sabe hacer independientemente del lugar o momento en que adquirió ese conocimiento.

La inteligencia artificial también podría favorecer una mayor autonomía.

Un estudiante podría utilizar un sistema para recibir explicaciones adicionales cuando no comprende un tema, practicar mediante ejercicios personalizados o consultar diferentes formas de resolver un problema.

Sin embargo, esto también plantea desafíos.

Una herramienta automática puede cometer errores, entregar información incorrecta o generar respuestas que el estudiante acepte sin analizarlas.

Por ese motivo, el desarrollo de autonomía requiere también desarrollar pensamiento crítico.

La creación del instituto no plantea que la inteligencia artificial deba reemplazar automáticamente a las instituciones educativas.

Por el contrario, la iniciativa busca investigar qué experiencias funcionan y cuáles son sus consecuencias antes de plantear cambios de mayor alcance.

Esto resulta relevante porque la tecnología avanza más rápido que muchas estructuras educativas.

Una herramienta puede cambiar en cuestión de meses, mientras que modificar un programa educativo, formar docentes o cambiar una metodología institucional puede llevar años.

La investigación puede ayudar a reducir esa diferencia.

El instituto también analizará diferentes modelos educativos alternativos, incluyendo experiencias híbridas y propuestas que modifican el uso tradicional del tiempo y el espacio escolar.

La cuestión central será determinar qué elementos de estas nuevas propuestas pueden realmente mejorar el aprendizaje.

La discusión sobre inteligencia artificial en educación comienza así a superar la pregunta “¿pueden los estudiantes usar ChatGPT?”.

La cuestión pasa a ser mucho más amplia.

¿Qué significa aprender cuando existe una herramienta capaz de explicar cualquier tema? ¿Cómo debería evaluarse a una persona que tiene acceso permanente a IA? ¿Qué conocimientos seguirán siendo fundamentales? ¿Qué función tendrá el docente? ¿Cómo se certificará lo que una persona sabe?

Estas preguntas probablemente ocuparán una parte importante del debate educativo durante los próximos años.

La creación de un instituto especializado demuestra que la discusión ya no se limita a las herramientas tecnológicas.

También comienza a analizarse el futuro de la propia organización educativa.

Fuentes consultadas:

Infobae – La Academia Nacional de Educación creó un instituto para estudiar cómo la IA puede transformar el sistema educativo

 

LA NACION – información sobre educación e inteligencia artificial