Más allá del celular: el desafío de enseñar a los estudiantes a utilizar la tecnología de forma responsable

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El teléfono celular se convirtió en uno de los principales dispositivos utilizados por los estudiantes argentinos para comunicarse, buscar información, realizar actividades escolares y participar en redes sociales. Sin embargo, la presencia permanente de la tecnología también genera nuevas preguntas sobre la forma en que se construyen los hábitos digitales.

El debate no debería centrarse únicamente en determinar cuántas horas utiliza una persona una pantalla. También resulta necesario analizar para qué utiliza la tecnología, qué tipo de contenidos consume y qué mecanismos influyen en su comportamiento.

Durante 2025, la Encuesta Nacional Kids Online Argentina aportó información relevante sobre la relación de niños, niñas y adolescentes con el mundo digital. El estudio fue desarrollado por UNICEF y UNESCO y reunió evidencia sobre las prácticas, oportunidades y riesgos presentes en los entornos conectados.

Los datos muestran una presencia generalizada de Internet en la vida cotidiana. La gran mayoría de los estudiantes accede a la red mediante teléfonos celulares y utiliza los entornos digitales para aprender, entretenerse y relacionarse.

Internet ofrece oportunidades educativas importantes. Muchos estudiantes buscan información para realizar tareas, acceden a tutoriales y utilizan recursos digitales para aprender nuevas habilidades.

El problema aparece cuando la relación con la tecnología comienza a desarrollarse de manera automática y sin reflexión.

UNICEF Argentina abordó esta situación en una publicación de febrero de 2026 titulada “Crecer online”. El artículo analiza cómo las plataformas digitales están diseñadas para captar y mantener la atención de los usuarios.

El funcionamiento de los algoritmos tiene un papel importante. Las plataformas analizan interacciones y priorizan contenidos que pueden mantener a las personas conectadas durante más tiempo. Esto significa que el usuario no siempre observa los contenidos de manera completamente neutral.

Esta situación plantea un desafío educativo. Los estudiantes necesitan comprender que las tecnologías digitales no son simplemente herramientas pasivas. Las plataformas poseen diseños, algoritmos y objetivos que pueden influir sobre lo que las personas ven y sobre el tiempo que permanecen conectadas.

La educación digital responsable puede ayudar a desarrollar una relación más consciente con estos sistemas.

Esto incluye aprender a identificar cuándo una plataforma está generando una distracción constante, comprender cómo funcionan las notificaciones y reconocer la diferencia entre utilizar conscientemente una herramienta y hacerlo de manera automática.

Las redes sociales también pueden influir en la construcción de la identidad. Fotografías, comentarios y opiniones publicadas en Internet pueden formar parte de una identidad digital que continúa existiendo durante años.

UNICEF advierte sobre la importancia de pensar críticamente antes de publicar información personal. La privacidad digital no consiste únicamente en ocultar datos, sino también en comprender qué consecuencias puede tener determinada información una vez que comienza a circular.

La comparación constante representa otro aspecto importante. Las redes sociales permiten observar permanentemente las experiencias de otras personas, generalmente presentadas mediante una selección de sus mejores momentos.

La búsqueda de aprobación mediante seguidores, comentarios o visualizaciones puede generar presión. Por este motivo, enseñar ciudadanía digital también implica analizar cómo funcionan las dinámicas sociales dentro de las plataformas.

La dependencia tecnológica no significa que la tecnología sea negativa. El teléfono celular puede utilizarse para estudiar, comunicarse, crear contenidos y acceder a información.

El desafío consiste en desarrollar una relación equilibrada. Desconectarse temporalmente no significa rechazar la tecnología. Puede representar una decisión consciente sobre cómo administrar la atención.

En 2025, UNICEF publicó la guía “Convivencia Digital en la Adolescencia”, destinada a brindar herramientas para comprender riesgos y construir espacios digitales más seguros. El material incorpora temas relacionados con la interacción en redes sociales y otros entornos digitales.

La escuela puede desempeñar un papel fundamental. En lugar de limitar la educación digital a advertencias generales, puede proponer actividades para analizar el funcionamiento de las plataformas.

Los estudiantes pueden investigar cómo funcionan los sistemas de recomendación, analizar el uso de datos personales o debatir sobre la relación entre redes sociales y desinformación.

Este enfoque resulta más efectivo que presentar la tecnología como algo completamente bueno o completamente malo. Las herramientas digitales pueden generar oportunidades y riesgos simultáneamente.

La clave se encuentra en desarrollar pensamiento crítico.

Un estudiante que comprende cómo funciona una plataforma tiene mayores posibilidades de tomar decisiones conscientes sobre su utilización.

La inteligencia artificial vuelve este debate todavía más complejo. Los algoritmos ya no solamente seleccionan contenidos. También pueden generar imágenes, textos, videos y voces artificiales.

Esto aumenta la importancia de verificar información y reconocer que no todo lo que aparece en Internet representa necesariamente un hecho real.

En agosto de 2026, UNICEF Argentina presentó una publicación titulada “Zoom a las infancias y adolescencias en la era digital”, que reúne análisis de especialistas sobre la forma en que Internet, las redes sociales, los teléfonos y la inteligencia artificial están transformando la vida cotidiana de las nuevas generaciones.

La publicación refleja una realidad cada vez más evidente: el desafío educativo ya no consiste en decidir si la tecnología formará parte de la vida de los estudiantes. La tecnología ya forma parte de ella.

La verdadera pregunta es si los estudiantes recibirán la formación necesaria para comprender el entorno digital en el que viven.

Utilizar un celular de manera responsable implica saber proteger la información, reconocer contenidos falsos, administrar el tiempo de atención y comprender cómo funcionan las plataformas.

Estas competencias pueden resultar tan importantes como aprender a utilizar una aplicación.

La educación digital del futuro no debería buscar únicamente formar usuarios más eficientes. También debe formar personas capaces de mantener autonomía frente a sistemas diseñados para captar su atención.

En un mundo permanentemente conectado, aprender cuándo utilizar la tecnología y cuándo alejarse de ella puede convertirse en una de las formas más importantes de ciudadanía digital.

Fuentes consultadas:

• UNICEF Argentina y UNESCO – Kids Online Argentina 2025.

• UNICEF Argentina – “Crecer online: cómo internet moldea lo que pensamos y sentimos”, 2026.

• UNICEF Argentina – Convivencia Digital en la Adolescencia, 2025.

• UNICEF Argentina – “Zoom a las infancias y adolescencias en la era digital”, agosto de 2026.

 

• Argentina.gob.ar – Protección de datos personales.