La realidad virtual y la realidad aumentada revolucionan la enseñanza y ofrecen nuevas experiencias de aprendizaje en las aulas

La enseñanza con realidad virtual puede multiplicar por cuatro la retención  de conocimientos | Formación | Economía | EL PAÍS

La incorporación de tecnologías inmersivas como la Realidad Virtual (RV) y la Realidad Aumentada (RA) está comenzando a transformar la manera en que estudiantes y docentes interactúan con el conocimiento. Lo que hace algunos años parecía una tecnología reservada para los videojuegos o el entretenimiento hoy encuentra aplicaciones concretas dentro de escuelas, universidades y centros de formación, permitiendo que conceptos complejos puedan comprenderse mediante experiencias visuales e interactivas.

La educación tradicional se ha basado históricamente en libros, imágenes, presentaciones y explicaciones orales. Si bien estos recursos continúan siendo fundamentales, numerosos investigadores sostienen que ciertas temáticas pueden comprenderse con mayor facilidad cuando los estudiantes tienen la posibilidad de interactuar directamente con simulaciones tridimensionales o recreaciones virtuales. Esta necesidad impulsó el crecimiento de herramientas basadas en realidad virtual y realidad aumentada como complemento de las metodologías de enseñanza.

La realidad virtual consiste en generar un entorno completamente digital mediante el uso de visores especializados, como Meta Quest o HTC Vive, que permiten al usuario sumergirse en escenarios simulados e interactuar con objetos virtuales. Por su parte, la realidad aumentada incorpora elementos digitales sobre el entorno real utilizando teléfonos móviles, tabletas o dispositivos específicos, enriqueciendo la información disponible sin reemplazar completamente el espacio físico. En el ámbito educativo, estas tecnologías ofrecen posibilidades muy diversas.

Estudiantes de medicina pueden recorrer modelos anatómicos tridimensionales del cuerpo humano, observar el funcionamiento de órganos o practicar procedimientos clínicos mediante simulaciones antes de enfrentarse a situaciones reales. Del mismo modo, alumnos de ingeniería pueden analizar el funcionamiento de maquinaria industrial, mientras que estudiantes de arquitectura tienen la posibilidad de recorrer edificios diseñados digitalmente antes de su construcción. Las ciencias naturales también se benefician considerablemente de estas herramientas. Mediante aplicaciones de realidad aumentada, los estudiantes pueden visualizar el sistema solar, observar estructuras moleculares en tres dimensiones o analizar el comportamiento de fenómenos físicos que resultarían difíciles de reproducir dentro del aula.

Estas experiencias facilitan la comprensión de conceptos abstractos al permitir que los alumnos interactúen directamente con representaciones visuales dinámicas. En Argentina, distintas universidades comenzaron a desarrollar proyectos de investigación relacionados con tecnologías inmersivas aplicadas a la educación. La Universidad Nacional de La Plata (UNLP), la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y la Universidad de Buenos Aires (UBA) participan en iniciativas orientadas al desarrollo de simuladores, laboratorios virtuales y aplicaciones educativas que buscan complementar la formación práctica de los estudiantes. En el nivel secundario también comienzan a surgir experiencias innovadoras.

Algunas escuelas utilizan aplicaciones de realidad aumentada para enriquecer clases de biología, historia y geografía, permitiendo que los alumnos exploren modelos tridimensionales de monumentos históricos, ecosistemas o estructuras celulares directamente desde dispositivos móviles. Estas actividades favorecen una mayor participación y despiertan el interés por contenidos que tradicionalmente podían resultar más difíciles de comprender.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) considera que las tecnologías inmersivas poseen un importante potencial para democratizar el acceso al conocimiento, especialmente cuando permiten simular experiencias que serían inaccesibles por razones económicas, geográficas o de seguridad. Visitar un museo internacional, recorrer un sitio arqueológico o ingresar a un laboratorio de alta complejidad puede convertirse en una experiencia posible gracias a estas herramientas digitales. Diversos estudios científicos respaldan estos beneficios.

Investigaciones publicadas en revistas como *Computers & Education* y *British Journal of Educational Technology* indican que la realidad virtual puede mejorar la comprensión conceptual, aumentar la motivación y favorecer la retención de conocimientos, especialmente en disciplinas donde la visualización espacial desempeña un papel importante. Los investigadores destacan que el aprendizaje inmersivo permite relacionar teoría y práctica de una manera más efectiva que algunos recursos tradicionales. La realidad aumentada también comenzó a integrarse con la inteligencia artificial. Actualmente existen aplicaciones capaces de identificar objetos mediante visión artificial y proporcionar explicaciones automáticas, responder preguntas del estudiante o adaptar la información presentada según el nivel de conocimientos del usuario.

Esta combinación permite construir experiencias educativas mucho más dinámicas e interactivas. Sin embargo, especialistas advierten que estas tecnologías no deben entenderse como un reemplazo de las clases tradicionales. Su mayor potencial aparece cuando funcionan como complemento del trabajo docente, enriqueciendo actividades previamente planificadas y favoreciendo la participación activa de los estudiantes. La tecnología, por sí sola, no garantiza mejores aprendizajes si no existe una estrategia pedagógica que oriente su utilización. Otro desafío importante está relacionado con la accesibilidad. Aunque el costo de algunos dispositivos disminuyó considerablemente durante los últimos años, muchas instituciones educativas todavía enfrentan limitaciones presupuestarias para incorporar laboratorios completos de realidad virtual. Por esta razón, numerosas propuestas comienzan utilizando aplicaciones de realidad aumentada que funcionan en teléfonos móviles y tabletas, dispositivos mucho más accesibles para la mayoría de las escuelas. La capacitación docente constituye otro aspecto fundamental.

Diversos especialistas coinciden en que el éxito de estas herramientas depende en gran medida de la capacidad de los profesores para integrarlas dentro de sus propuestas didácticas. Organismos como la UNESCO y la OCDE promueven programas de formación destinados a que los educadores comprendan tanto el funcionamiento técnico de estas tecnologías como sus posibilidades pedagógicas. Más allá de los desafíos, la tendencia resulta evidente. La realidad virtual y la realidad aumentada están dejando de ser tecnologías experimentales para convertirse en recursos educativos con aplicaciones concretas dentro de múltiples disciplinas.

Su capacidad para representar fenómenos complejos, simular experiencias imposibles de realizar en el aula y favorecer el aprendizaje activo las posiciona como herramientas de gran valor para la educación del futuro. A medida que la tecnología continúa evolucionando y los costos disminuyen, especialistas consideran que las experiencias inmersivas ocuparán un lugar cada vez más importante dentro de las instituciones educativas. El desafío consistirá en aprovechar estas innovaciones para construir una educación más accesible, participativa y centrada en el desarrollo de competencias que preparen a los estudiantes para desenvolverse en una sociedad cada vez más tecnológica.

Fuentes consultadas: • UNESCO – Tecnología e Innovación para la Educación. • OCDE – Digital Education Outlook. • Computers & Education (Elsevier). • British Journal of Educational Technology. • Universidad Nacional de La Plata (UNLP). • Universidad Tecnológica Nacional (UTN). • Universidad de Buenos Aires (UBA).