Ciberseguridad en las aulas: por qué las escuelas deben preparar a los estudiantes frente a los riesgos del mundo digital

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La educación tecnológica enfrenta actualmente un desafío que va mucho más allá de enseñar a utilizar computadoras, aplicaciones o plataformas digitales. A medida que los estudiantes pasan una mayor parte de su vida conectados a Internet, la ciberseguridad comienza a convertirse en una competencia necesaria para desenvolverse de manera segura en el entorno digital.

Contraseñas débiles, perfiles públicos, estafas mediante mensajes falsos, robo de cuentas, suplantación de identidad y difusión de información privada son algunos de los riesgos a los que se enfrentan diariamente niños, adolescentes y jóvenes. En este contexto, la escuela comienza a ocupar un papel importante no solamente en la enseñanza de tecnología, sino también en la formación de ciudadanos digitales capaces de comprender y prevenir estos riesgos.

La necesidad de abordar esta problemática en Argentina está respaldada por datos recientes. El estudio Kids Online Argentina, presentado por UNICEF y UNESCO en 2025, analizó la relación de niñas, niños y adolescentes de entre 9 y 17 años con Internet. El informe muestra una presencia muy significativa de las tecnologías digitales en la vida cotidiana de las nuevas generaciones.

Según los resultados difundidos por UNICEF, el 95% de los niños, niñas y adolescentes del país cuenta con un teléfono celular con acceso a Internet. La edad promedio de inicio en el uso de estos dispositivos se ubica alrededor de los 9,6 años. Estos datos permiten comprender que la educación digital ya no puede considerarse un tema secundario o limitado a determinadas materias.

Los estudiantes acceden a redes sociales, juegos en línea, plataformas de comunicación y herramientas de inteligencia artificial desde edades tempranas. Sin embargo, utilizar tecnología no significa necesariamente comprender sus riesgos. Una persona puede tener una gran habilidad para utilizar aplicaciones y, al mismo tiempo, desconocer cómo proteger adecuadamente sus datos personales.

La privacidad es uno de los principales temas que deberían abordarse dentro de la educación digital. El Gobierno argentino considera datos personales a elementos como fotografías, videos, números de teléfono, ubicación, información biométrica e incluso determinados identificadores digitales. La publicación de estos datos puede afectar la seguridad, la privacidad y la reputación de una persona.

Por este motivo, aprender ciberseguridad no significa únicamente conocer términos técnicos. También implica comprender qué información es conveniente compartir, cómo configurar la privacidad de una cuenta y por qué una fotografía publicada en Internet puede continuar circulando incluso después de haber sido eliminada de un perfil.

Las contraseñas representan otro punto fundamental. Una misma contraseña utilizada en diferentes servicios puede generar problemas importantes. Si un atacante consigue acceder a una cuenta mediante una filtración de datos, podría intentar utilizar esas mismas credenciales en otras plataformas.

Las recomendaciones oficiales incluyen utilizar contraseñas seguras, evitar datos personales fáciles de adivinar y no reutilizar la misma clave en múltiples servicios. También resulta recomendable incorporar mecanismos adicionales de seguridad, como la verificación en dos pasos.

La educación sobre estos temas debería comenzar antes de que ocurra un problema. Esperar a que un estudiante pierda una cuenta o sea víctima de una estafa para comenzar a hablar sobre seguridad digital significa actuar cuando el riesgo ya se concretó.

La situación también incluye fenómenos como el ciberacoso, el grooming y la recepción de contenidos no deseados. En 2025, UNICEF Argentina y el Observatorio de Cibercrimen y Evidencia Digital de la Universidad Austral participaron de un congreso destinado a analizar los riesgos en entornos digitales para niños y adolescentes. Durante el encuentro se presentaron datos e investigaciones relacionadas con la prevención y el acompañamiento frente a situaciones de violencia digital.

La problemática demuestra que la ciberseguridad tiene una dimensión técnica, pero también una dimensión humana y social. Un estudiante puede saber cómo configurar la privacidad de una cuenta, pero también necesita comprender qué hacer frente a un caso de acoso, una amenaza o la difusión de contenido sin consentimiento.

Durante 2025, UNICEF también publicó una guía sobre convivencia digital destinada a adolescentes. El material busca acercar información sobre riesgos presentes en los entornos digitales y propone herramientas para construir espacios de interacción más seguros.

La escuela puede convertirse en un espacio importante para trabajar estas situaciones mediante actividades concretas. Los estudiantes pueden aprender a reconocer un correo de phishing analizando elementos como la dirección del remitente, enlaces sospechosos y solicitudes inusuales de información.

También pueden estudiar casos de contraseñas inseguras, analizar configuraciones de privacidad o realizar simulaciones sobre cómo se produce una estafa digital. Este tipo de actividades permite que la educación en ciberseguridad deje de ser exclusivamente teórica.

La inteligencia artificial agrega además nuevos desafíos. Actualmente es posible crear imágenes, audios y videos artificiales capaces de parecer auténticos. Esto aumenta la importancia de enseñar a verificar información y analizar críticamente los contenidos antes de compartirlos.

La ciberseguridad también está relacionada con la desinformación. Una encuesta difundida por UNICEF mostró que muchos adolescentes reconocen la importancia de identificar información confiable, aunque una proporción significativa considera que el primer resultado ofrecido por un buscador es siempre el más adecuado. Esta situación demuestra la necesidad de fortalecer el pensamiento crítico digital.

En este escenario, la educación tecnológica enfrenta una responsabilidad creciente. No alcanza con enseñar a utilizar dispositivos. Los estudiantes necesitan comprender cómo funcionan los entornos digitales y cuáles son las consecuencias de determinadas decisiones.

La formación en ciberseguridad puede ayudar a prevenir problemas, pero también permite desarrollar una actitud más responsable frente a la tecnología. Aprender a proteger una cuenta, verificar información y respetar la privacidad de otras personas forma parte de la construcción de una ciudadanía digital.

La pregunta, entonces, no es si las escuelas deben enseñar ciberseguridad, sino cómo pueden hacerlo de manera efectiva. En un mundo donde gran parte de la vida personal, educativa y profesional transcurre en Internet, la seguridad digital comienza a convertirse en una competencia tan necesaria como aprender a buscar información o utilizar una computadora.

 

Preparar a los estudiantes para el mundo digital no significa generar miedo frente a la tecnología. Significa proporcionar conocimientos para que puedan utilizarla con mayor autonomía, seguridad y responsabilidad.

Fuentes consultadas:

• UNICEF Argentina y UNESCO – Encuesta Kids Online Argentina 2025.

• Argentina.gob.ar – Protección de datos personales y recomendaciones de seguridad digital.

• UNICEF Argentina – Convivencia Digital en la Adolescencia, 2025.

 

• UNICEF Argentina y OCEDIC – Congreso sobre riesgos en entornos digitales para niñas, niños y adolescentes, 2025.